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NO PENSE PASAR POR ESTO “Le iba a dar un beso de amiga, pero me chapó”

Se llama Zenaida, y cuenta que está casada desde hace 3 años con su ex compañero de escuela, Marcos. Ella tiene 37 años, y trabaja en una empresa de productos veterinarios. Un reencuentro casual con Marcos hizo que recordasen viejos tiempos, luego se frecuentaron por unos meses como amigos, y al poco tiempo les nació el amor. Y dice que se entendían muy bien, ella creía que hizo muy bien en no casarse antes con otros dos hombres que le ofrecieron matrimonio, porque con Marcos todo iba maravillosamente, además fueron bendecidos con un hijito precioso. Pero de repente, sin que ella se diese cuenta al principio, las cosas fueron cambiando. Le esperaba una terrible sorpresa.
“Yo tuve dos novios al estilo formal, de esos que llegan a la casa y tratan de conquistar a los suegros y todo. Con el primero estuve a punto de casarme y después le mandé a la mierda porque me puso los cuernos y le pillé, es decir, no sé si llamarle cuernos, porque la verdad es que supe bien que se fue a un prostíbulo y él no me pudo negar ya que este infeliz se fue con mis dos hermanos, todos borrachos. Al segundo le rechacé su propuesta de matrimonio porque justo se le ocurrió cuando mi papá tuvo una desgracia y yo no podía irme de la casa porque tenía que ayudarle a mi mamá a cuidarle, entonces le dije que le aceptaba pero si me esperaba un año, él me dijo que cuando quiere comer algo quiere enseguida, y que si no me quiero casar le tenía que decir bien nomás para que no pierda su tiempo. Y bueno, se casó con otra y me quedé sola, pensando ya que iba a ser solterona nomás toda mi vida”, así comienza su relato Zenaida.
Un día, sigue relatando nuestra entrevistada, fue a la boda civil de su hermano, quien se casaba con una prima de Marcos. Todos esos años, confiesa, ni se había acordado de él, quien fue su compañerito en la primaria. Pero su hermano le trajo junto a ella y le preguntó si se acordaba de él.
Ella, cuenta, no se acordaba por más que tenía la sensación de que le había visto en alguna parte: “Marcos me dijo: acortame 1 metro de estatura y sacame 20 kilos, ¡no puede ser que no te acuerdes de mí, ñandu’i!. Yo ahí me acordé, es que así me decían en la escuela, porque yo cuando eso era flaquita, y de cuello largo. Ahora y todo soy así, solamente que me queda bien, no como cuando chica. Y a él le decíamos barrilito, porque era panzón. Nos estuvimos riendo acordándonos de todo eso, en fin, la cuestión es que al terminar la boda y el brindis, él me pidió mi número de celu, le di pero pensando que ni iba a llamarme. Cuando llegué a casa, ya me llamó”.
“YO QUIERO SER TU ÑANDU”
Ella dice que él le pidió que se vieran, y que ella le dijo que bueno, pero como amigos, que quede clarito. La verdad es que, dice nuestra entrevistada, le gustaba Marcos, le encontró muy atractivo: “increíble que fuera el que conocí en la escuela, que era un mita’i bueno pero feíto y gordo, era el único que nos protegía a las nenas, aunque le pegaban por eso los otros, nosotras creíamos que él iba a ser trolo porque era medio que le gustaba más jugar con nosotras. Por eso cuando nos encontramos en el casamiento de mi hermano, me sorprendió. Es alto, un trigueño matador, y muy varonil. Además todos me decían que le dé si que bola porque él tiene un buen trabajo, es dentista, y bueno, nos volvimos a encontrar”.
Ya desde la primera cita después de la boda, relata, ellos hablaron de sus intenciones: “él es chistoso, me dijo que si quiero saber qué quiere de mí me va a decir, ‘yo lo que quiero es ser tu ñandú’, me dijo. Nos reímos de eso, y le dije que a mí también me gusta un poco, pero que ya me decepcioné mucho de los hombres, aunque sólo tuve dos novios, y que prefiero nomás que nos conozcamos bien primero, como amigos, para ver cómo nos va y si somos el uno para el otro. El me agarró la mano y me dijo: conste, ahora te agarro la mano solamente porque no me das permiso para agarrarte otra cosa, pero cuando pueda, ya vas a ver”.
AMIGOVIOS PARA SIEMPRE
Y, dice, llegó el Día de la Amistad. Hablamos de hace 4 años. Zenaida cuenta que ella no tenía amigos, solamente Marcos, y sí tenía muchas amigas. Empezó a comprar regalitos, y pensó que debía regalarle algo especial a su único amigo. Entonces, le preguntó qué le gustaría.
“Me dijo: ‘no acepto nada de vos si no es como amigovio por lo menos, ya que no puede ser como novio, y me va a gustar cualquier cosa que me regales, si es con un beso’. Yo allí ya pensé que no podía seguir esperando, que lo nuestro en realidad ya era como un noviazgo, porque ninguno de los dos tenía otra relación, y no salíamos a bailar ni nada si no era juntos. Le regalé una corbata y una agenda, y él me regaló una canasta de desayuno y un ramo de flores. Y me dijo: ¿y el beso? Yo le iba a dar un beso de amigos, pero él me agarró y me chapó. Amigovios para siempre, me dijo él”.
“No te preocupes, me masturbo nomás”
Zenaida y Marcos, después de eso, salieron como novios, y ya en ambas familias les consideraban comprometidos: “como ninguno de los dos éramos chiquilines, todos nos hacían la liga para casarnos. Estuvimos de novios casi un año, y nos casamos. Y todo fue muy bien, para más antes de un año de eso yo ya estaba encargando bebé. O sea, mi felicidad era completa. Los dos trabajábamos bien, su familia era como si fuera mía y viceversa, y cuando nació nuestro hijo nos sentimos realizados”, sigue su relato.
Ahora, el bebé tiene un año y pico. Es precioso, cuenta Zenaida, y Marcos está enloquecido con él: “es su adoración y de toda la familia, yo nunca ni me levanté para darle el biberón, él hace todo eso, y no puedo quejarse ni de gua’u porque es el mejor de los papás. Ambos trabajamos mucho, aunque él prepara parte de su trabajo en casa, así que la está menos tiempo en el hogar soy yo. Una prima de él está con nosotros y le cuida al bebé cuando no estoy. Y como tengo tantas ocupaciones, ni me di cuenta de que algo estaba pasando, que nuestra vida sexual se estaba debilitando”.
Nuestra entrevistada cuenta que se alarmé solamente desde que una vez su hermana dijo algo de que su marido no le hacía más caso en la cama: “le pregunté cada cuánto tienen relaciones, y me dijo que antes era dos o tres veces por semana, y que ahora solamente cada quince días por ahí... y me di cuenta que yo en realidad hacía dos meses ni jagua rembi’u nda’úi”.
Entonces, recuerda Zenaida, le preguntó a su marido qué les estaba pasando y porqué él ya no la buscaba en la cama como antes: “me sorprendió lo que me dijo, según él yo ya me portaba sólo como mamá del nene, y que se notaba que no quería saber más nada de sexo, y que no me preocupe, porque para no molestarme él se masturba nomás y listo”.
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